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EL TANGO

El prólogo:

Para los esclavos de América del Sur la música y la danza era forma para expresar sus sentimientos. Por eso en todas partes de Ámerica latina surgían danzas con ingredientes mestizos: la marinera en Perú, la chacarera en Argentina, el pasillo en Ecuador,... la lista es interminable. La música y el baile son elementos indispensables en zonas con una importante
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población de raza negra. El Tango, la samba, el mambo, el calipso o el reggae son danzas y géneros musicales destinados únicamente a descansar y alegrar el oído.

El órigen: Es generalmente aceptado que el Tango surge de los suburbios de la ciudad de Buenos Aires, dónde vivía la mitad de la población argentina con el porcentaje de extranjeros del 50 por ciento, a fines del siglo pasado. En 1866, un periódico argentino emplea por primera vez el término[1] tango para designar la canción „La coqueta“. Pero, sin embargo, es imposible apuntar una fecha de nacimiento.

La sociedad dónde nace el Tango escuchaba y bailaba habaneras[2], polkas y mazurcas[3]. Esta mixtura de diferentes culturas, como por ejemplo elpañola, alemana, húngara, áraba, cubana,... resultaba que el Tango desarrollaba un ritmo binario[4] con textos a menudo improvisados. Sus intérpretes y creadores, grupos que cuentaban sólo con violín, flauta y guitarra, no sabían escribir o leer música (ilustación 1). Esa gente, con su poca posibilidad para subir y sobrevivir, creía este famoso típo de baile y canción. Por eso se dice que el Tango es un pensamiento triste que se baila.

El instrumento mítico y más bueno para expresar estos pensamientos es el bandoneón. No llega al Tango hasta un par de décadas después de su nacimiento, pero poco a poco sustituye a la flauta y se convertirá en el instrumento esencial del Tango. Tiene una dificultosa técnica pero esta confiere a esta música una densidad nueva. En los años veinte numerosos bandoneonistas destacan: Juan Maglio, Eduardo Arolas, Vicente Greco,...

El origen del nombre: La falta de documentación se hace imposible saber el origen del nombre. En España en el siglo 19 se empleaba la palabra „tango“ para un palo[5] flamenco, en la geografía africana hay algunos topónimos[6] con ese nombre y en documentos coloniales españoles se usa el vocablo para referirse al lugar en que los esclavos negros celebraban sus fiestas. En fin, no es posible decir de dónde es ese nombre, le va a quedar un secreto por siempre.

La expánsion: Inicialmente el Tango debió ser un baile de la clase baja de Buenos Aires. Se comienza a bailar en tugurios y lupanares, ya que eran sólo prostitutas y „camareras“ las únicas mujeres que bailaban el nuevo ritmo. Puesto que el Tango fue un baile „practicaba“ de un modo muy „corporal“[7], provocador, cercano y explícito[8] no fue aceptada por primero.

Sin embargo la expánsion del Tango como baile rey en los salones del mundo occidental[9] no podría ser detenido. De su baja cuna[10] a su encumbramiento recorrió un curioso camino de ida entre el Nuevo y el Viejo Continente, con una parada decisiva, brillante y muy importaba en París.

Para los marineros y trabajadores pero para los „niños bien“, los patricios, existaba nada mejor que el Tango para acercarse a la mujer no conocida. Ni tenían el tiempo para hablar y coquetear[11], ni querían gastar mucho dinero para „divertirse“ tampoco. Por eso el Tango no era aceptable ni bailable con las señoritas, por esa razón permaneció[12] durante muchos años como algo marginal y de clase baja.

Los viajes de estos patricios a Europa, especialmente a París, fueron el desencadenante[13]. París no sólo era la capital del glamour y de la moda, sino que además era una ciudad con habitantes tolerantes y muy abiertos para nuevas ideas. Hacia 1912, el Tango causa sensación en la capital francesa, y un público entusiasto quería ver a los espectáculos del Moulin Rouge, donde los músicos se presentan con trajes de gauchos[14]. Louis Mercier, cronista de la vida parisina escribía: „Después del dinero, hoy en día el baile el lo que más éxito tiene entre los parisinos, sea cual sea su

 extracción social: aman el baile, lo veneran, lo idolatran... Es una obsesión a la que nadie escapa“. Una vez en París su extensión al resto del continente primero fue algo sencillo y rápido. La Iglesia católica no ve con buenos ojos este baile „lascivo“. El Tango conquista Alemania y toda América latina. Vernon Castle, de origen inglés, y su esposa y partenaire Irene, de origen norteamericana, introducían el tango de París en Estados Unidos con un éxito fulgurante (ilustración 2).

Desde 1916 a 1928 Argentina floreciente. Numerosos cines, teatros y cabaretes se abren en Buenos Aires y el triunfo del Tango en el extranjero se olvide del origen proletario de la mayoría de sus intérpretes y creadores. En este tiempo Vicente Greco convierte la Orquesta criolla, formada por violín, flauta, guitarra (o piano) y bandoneón. El violinista Julio de Caro impone el sexteto, integrado por

dos violines, dos bandoneones, un piano y un

contrabajo[15]. De Caro transforma el Tango en un profesión artística y en estos años su coreografía gana en complejidad.

El Tango y los atros típos del arte: El Tango no sólo era un baile, si influía las poetas y los cantantes tambien. Enrique Santos Discépolo, el letrista de Carlos Gardel, trataba temas como la soledad, el desespero, la muerte, el paso de tiempo, la inconstancia de la mujer y el sentido absurdo de la vida. Se lamenta de la indiferencia del mundo. En los años treinta, Enrique Cadícamo critica la decadencia de las muchachas de la noche y, en la década siguiente, Homero Manzi, Aníbal Troilo y Osvaldo Pugliese rememoraron el pasado perdido para siempre.

A partir de los años veinte, algunos cantantes empiezan a tener éxito, pero sólo Carlos Gardel (ilustraciónes 3 y 4) alcanzará[16] el aura del mito.

La juventud de Gardel: Charles Romuald Gardel nació en Toulouse el 11 de diciembre de 1890. Era el hijo de Berthe Gardés, una planchadora[17] y lavandera[18], y un padre desconocido. Gardel vivió primero en Uruguay, dónde estudió en el colegio San Estanislao. En una pulpería local (un típo de bar de comidas donde se reunían los músicos) le inició en la música. Su madre lo lleva a escuchar cantantes de ópera y Carlos se inspira en algunos payadores[19] también. Con su guitarra Gardel

 presenta en los almacenes (pulperías), bares y fiestas locales donde la gente le

conocía muy pronto como el niño con la fantástica voz.

Su carrera: En 1913 forma un dúo con el cantante y guitarrista uruguayo José Razzano. Ambos realizan numerosas entradas hasta 1925. Cantaban algunos tangos también pero la adelanto de Gardel como cantante marvilloso del Tango fue en 1917 cuando canta por primera vez en público „Mi noche triste“, en el teatro Esmeraldo de Buenos Aires. Esta entrada fue el comienzo de la Guardia Nueva, un período de transformación total del Tango. Durante esta nueva época el Tango convertió en un género[20] musical, diferente de los otros, con características perfectamente definidas. El Zorozal, ese fue su nombre artístico, era gran adepto al fútbol, como casi todos los argentinos. Como humenaje[21] a su fútbolista preferido Samitier, cantó el Tango „Sami“.

Carlos Gardel murió a las 15.10 horas del 24 de junio de 1935, en Medellín, Colombia. Un choque entre dos aviones terminó dieciséis vidas, entre ellas la de el hombre mítico y el sueño del Tango. Con su muerte una de las más importantes personas de Argentina era pasado por siempre.

El Tango en España, indirecto en Barcelona: En auge del Tango en Barcelona (también en Madrid y los otros ciudades grandes en España) coincide con las presentaciones de Pancho Spaventa en 1922. Hasta la llegada de Gardel en 1925, el público barcelonés tuvo por pueno el arte de Spaventa. Tenía un sabor muy „especial“, hacía chistes „negros“, pero su voz era estupendo y por eso creaba un típo de moda especial.

La primera orquesta de Tango con cierta garantía de autenticidad[22] vino de París y fue dirigido por Eduardo Bianco y el bandoneonista Juan Deambroggio Bachicha (-> Orquesta Bianco- Bachicha).

Pero el sesgo más importante da al Tango el debut de Carlos Gardel en el teatro Goya en 1925. Gardel, ya bién conocido en París, formaba un nuevo sentimiento de la cultura en Barcelona también. La buena sociedad recogió al „Zorzal“ como un hijo perdido. Gardel hacía fines de fiesta en la compañía[23] de teatro Enrique de Rosas- Matilde Rivera y siempre comía en el restaurante „La Barceloneta“ al cual regularmente los tangueros, que estaban en la ciudad, se encontraron. Otros viajes a Barcelona tenían lugar en 1928 y 1932. Ambos fechas ofrecían ocasión[24] para grabar[25] muchas grabaciones. Durante estos años, en que el Zorozal divertió el público barcelonés, se editaban tres revistas especializadas: la „Antes Citada“, „El Tango popular“ y „Tangomanía“.

En 1935 se presentaba en el Coliseum la compañía de Tania y Enrique Santos Discepolo (o Discepolín). Discepolín dio unas charlas sobre la historia del Tango y su mujer hizo las ilustraciones cantadas. Las actuaciones duraban una semana. Durante una visita a Valldemossa para conocer las reliquias de Chopin, Discepolo empezó a componer se „Canción desesperada“.

Una pieza fundamental del tanguismo barcelonés fue el trío Irusta- Fugazot- Demare. Cada uno por su lado, llegaron a la ciudad en 1927. Agustín Irusta era vocalista, Roberto Fugazot era cantante también y Lucio Demare antes actuaba como pianista en París. Un amigo de los dos cantantes, que conoció Demare hacia una presentación en París, reunió a los tres en Barcelona. El trío debuto en el teatro Nuevo en 1929 y luego pasaban al lujoso cabaré Edén. El aspecto juvenil y convencional de los tres provoco una moda igualmente juvenil y barcelonesa.

Los tres renovaron el repertorio trillado[26] y lograron imponer uno nuevo. La aceptación del conjunto fue aún mejor cuando empiezaban a filmar varias películas en tono de comedia. Con la guerra el trío se traslada a Buenos Aires, dónde terminaron su carrera.

En los años setenta argentinos y uruguayos emigraban, por razones políticas, a causa de las diversas dictaduras, a España. Eso resultaba una restauración del Tango española. Los Tangos aparecían[27] en bares modestos, en clubes elegantes y en locales especializados, así como las presentaciones del bandoneonista Albert García, el Gallego, en el Pub 240, entre 1973 y su muerte en 1988. Él fue el último „hombre místico“ de la historia del Tango.